Entrevistamos a Josep Grau Viticultor

Hablamos con el Viticultor de Marcà Josep Grau

Josep Grau en su bodega

Durante el último fin de semana de Abril, visitamos la Fira del Vi de Falset, en la zona de El Priorat, comarca referente mundial en Garnachas y Cariñenas. Una de las actividades en la que tuvimos la oportunidad de participar fue una cata de tres vinos de la bodega Josep Grau Viticultor, bodega situada en el vecino pueblo de Marçà.

En esta cata tuvimos la oportunidad de probar un blanco, un rosado y un tinto.
– El Granit, una garnacha blanca fermentada y criada durante 9 meses en toneles o foudres de 2000 l de robles austríacos y alemanes

– El Regina, un coupage de Garnacha tinta y Garnacha blanca, 90 a 10, de una viña casi centenaria, fermentada en barricas de 600 l de roble austro-alemán y 6 meses de crianza sobre sus lías.

– La Florens, una Garnacha tinta fermentada en depósitos de cemento y 13 meses de crianza en Toneles o Foudres de 2000 l de roble Alemán y Austríaco.
Terminada la cata, pudimos hablar con Josep i con Ruth troyano (otra eminencia en el mundo del vino, autora de varios libros y gran divulgadora), responsable de comunicación de la bodega. De esa charla, salió la entrevista que transcribimos a continuación:

1- Hacer vino no es tarea fácil, y hacer buen vino, menos. ¿Donde y como te formaste?

Descubro la dimensión del vino un día en concreto, de repente, sin previo aviso. A partir de entonces empiezo a asistir a catas, a leer mucho sobre el tema, etc… Todo cuanto llegaba a mis manos. Además, viajo y a cada viaje veo y observo. La formación empieza en la observación, sigue con cursos de enología en Vilafranca del penedés (Barcelona), cursos de análisis organoléptico y multitud de monográficos aquí y allá. Consigo apuntes, me pasan bibliografía. A partir de aquí, hago pequeñas estadas en bodegas y, sobre todo, escucho mucho. De hecho, me encanta escuchar a la gente del vino, me informo de las maneras de trabajar y elaborar tradicionales, etc. Para mí, la tradición que emana de gentes que, sin formación, elaboraba vino, es muy importante, es donde está la verdadera sabiduría y el verdadero “savoir faire”. De hecho, soy un elaborador autodidacta, que vive en un aprendizaje continuo.

2- ¿Como llega un Barcelonés, con raíces en el centro de Cataluña, a Marçà, en la comarca del Priorat?

La zona de la Alta Segarra (zona centro de Cataluña) es para mí, mi niñez, la tierra de mis padres, la tierra donde mi padre me pone en contacto con el campo, es el recuerdo de ir a cosechar el campo al que aún llamaban la viña, de aquel tiempo pasado en el que allí había cepas, es el recuerdo del huerto en casa, los olores del campo, que mantengo registradas en mi memoria al 100%, mi niñez transcurre entre semana en Barcelona y los fines de semana y veranos en Calaf. Hasta que mi vida académica primero y laboral después, me alejan del campo y la ciudad absorbe todo mi tiempo.
Luego, en una de mis salidas para descubrir vinos y territorios, conozco la comarca del Priorat, tierra que me atrapa, que me devuelve a mi niñez y de la cual, ya nunca me he podido separar. Volví regularmente y la convertí en mi refugio hasta que, en 2003, compré una viña en Capçanes e hice mi primer vino.

Bodega Josep Grau Viticultor en Marçà

3- ¿Qué es lo que te decidió a crear una bodega justo aquí?
Cuando decidí que quería elaborar vino, decidí también que lo quería hacer de Garnacha, la variedad que más me ha gustado siempre.
Examiné cuidadosamente diferentes zonas de Cataluña donde poder seguir con mi idea. Cuando llegué al Priorat, todo estaba muy al principio, la D.O. Montsant no existía, los vinos de esta zona se conocían como sub-zona Falset. Pero cada vez que cataba un vino del Priorato y de lo que ahora es el Montsant, me enamoraba un poco más de la fineza y la elegancia de esos vinos de Garnachas viejas.
Además, en esta zona me encontraba como en casa. El clima es parecido al de la Alta Segarra de mi niñez, y además, me encontré con que la gente había conservado una parte de la viña de siempre y la trabajaba con un amor y cariño increíble. Esto permitió que encontrara viñas muy, muy viejas, que no habían sustituido por cultivos más cómodos como el cereal, a diferencia de lo que había pasado en la tierra de mi niñez. Este carácter de la gente y esta lucha casi romántica por preservar semejante tesoro me encantó, y además me acogieron y me hicieron sentir en mi casa des del primer día.

4- ¿Cuantas hectáreas de viña trabajas en la actualidad?
Actualmente trabajamos 36 hectáreas de viña repartidas en 15 viñedo distintos y con edades que van de los 15 a los 105 años de edad de las cepas.

5- 15 Viñedos distintos es mucho trabajo y requiere de un equipo. ¿Con cuantas personas cuentas en tu equipo?
Sumando las diferentes áreas, que van de la viña hasta la distribución del vino, somos un equipo fijo de 8 personas.

6- En tu web nos cuentas que el 70% de la producción se va fuera de España. ¿Cuáles son vuestros principales mercados?
Cataluña por proximidad, Estados Unidos, Suecia, Suiza, Alemania, Reino Unido…

7- Vemos que eres un atentico apasionado de tu trabajo y un bodeguero vocacional. ¿Qué es el vino para ti?
Para mí, el vino es algo que trasciende, una experiencia vital muy amplia, una manera de vivir, de relacionarme francamente con mi alrededor, con la tierra, el espacio, las personas… Es el esfuerzo y el reto de una naturaleza que te interroga constantemente, la realización de uno mismo y el fracaso constructivo y educador, además de una excelente fuente de relaciones humanas muy enriquecedoras.
Además, nuestra manera de elaborar vino nos permite tener la suerte de gozar de una aventura continua, y este es el vino que me gusta, que me interesa, que me apasiona, el vino imprevisible, humano…

8- Está claro que eres un apasionado de la tierra y estás dispuesto a jugar con lo que ella te da. ¿agricultura convencional, ecológica o biodinámica? ¿Cuál y por qué?
Afortunadamente, la agricultura ha evolucionado mucho. Encasillar mucho las cosas es algo que ni me gusta, ni me apetece, porque hay cosas que pueden ser y cosas que no, todo depende del que, del dónde y del momento. Entre dos agricultores convencionales o entre dos biodinámicos, puede haber diferencias abismales, y ambos están encasillados en el mismo concepto.
A mi modo de ver, cada vez que aplicamos normas, la creatividad se ve mermada y en nuestra manera de concebir el vino, buscamos el vino creado por nosotros, por el ser humano.
Yo soy partidario de la honestidad en el trabajo. Soy un gran admirador de los agricultores que, con sumo conocimiento, cuidan la tierra como mejor saben, siempre respetando el medio, la biodiversidad y, nunca, perjudicando la tierra que ha de alimentar a las generaciones venideras. Admiro y aprendo de la tradición, de la sabiduría del prueba-error ensayado durante generaciones, aunque también me intereso por los nuevos estudios y técnicas.
En la actualidad, nuestras fincas se cultivan de manera ecológica, y en algunas parcelas hemos empezado a aplicar los principios e la biodinámica, pero nunca entendidas como verdades absolutas, si no, entendidas como las técnicas que mejor se adaptan a mi manera de entender la agricultura y al vino que quiero hacer.

9- Es evidente que tienes un gran cariño por tu trabajo y por el producto de este, tus vinos, pero, ¿cuál es el vino que mayores satisfacciones te ha dado?
Cada vino que hago me llena de satisfacciones y me resulta imposible elegir uno. Me siento muy satisfecho cuando, en catas de grandes vinos, La Florens (tinto de Garnachas muy viejas) se revela como un gran vino, o cuando el Regina se muestra como el rosado que siempre había soñado con hacer… Pero a la vez, soy muy feliz cuando veo una mesa donde, los comensales, gozan con una botella del Efecte Volador o del Vespres. De hecho, la parte más lúdica del vino me da muchas satisfacciones y creo muy interesante recuperarla.

10- Entonces, ¿a cuál tienes en más estima?
Cuando llegué al Montsant, en seguida tuve la sensación de que allí podría elaborar una garnacha de altísimo nivel. Después de 10 años elaborando vino, cuando tuve a punto La Florens 2014, pude comprobar como de cerca estaba ya de esa idea inicial. Era la primera añada de este vino y en seguida supe que, con él, llegaríamos muy lejos. La Florens, sin duda, es al que tengo en un poquito más de estima que al resto…

11- Últimamente se publicaba que en 2016, en España, aumentaba el consumo de vino, en volumen y en calidad. ¿Lo habéis notado des de las bodegas?
Las bodegas Españolas en general, estamos en una situación excepcional. Somos un país productor que todavía consume poco sus propios vinos dentro de su territorio, a pesar de que son de los más laureados en todo el mundo. Parece ser que esto, poco a poco, va cambiando, pero aún queda un largo recorrido.
Detesto las macro-estadísticas, regidas por la actividad de macro-bodegas, lo que yo veo y puedo constatar es que el consumidor está más formado, más informado, tiene una mentalidad mucho más abierta que generaciones anteriores y le gusta descubrir. Además, el vino también es cultura, y esto debería de hacer crecer su consumo moderado

12- Para terminar, una de más filosófica, ¿hacia dónde va y hacia dónde crees que debería ir el mundo del vino en Cataluña y España en general?
Me gusta mucho mirar a mi alrededor, que es cuando me doy cuenta de que todo se está estandarizando a un ritmo vertiginoso. Las mejores calles de cualquier ciudad tienen las mismas tiendas, los bancos se juntan y fusionan y ya sólo quedan 4, la gente hace la compra en gasolineras… Y el vino, no es ajeno a esto. Las grandes corporaciones vitivinícolas intentan cerrar las cartas de los restaurantes con mayor número de clientes, y evitar que pequeñas bodegas se queden con un trozo del pastel…
Pero por otro lado me alegro de ver un par de cosas. Veo que la gente, cada vez valora más las cosas especiales, aquellas que saben que viene de casa de un pequeño bodeguero, las cosas más exclusivas. De hecho, en todos los sectores pasa lo mismo, los mejores zapatos son los de una zapatería determinada, que sabemos que trabaja como se ha hecho toda la vida, etc…
La trampa está en los grandes proyectos que se esconden bajo el nombre de pequeñas bodegas, pero a la vez, el consumidor cada vez está mejor informado y sabe de donde provienen las cosas.
Por otro lado, veo un país con gente muy capacitada y formada marchándose o desempleada. Creo que el camino a seguir es, que cada cual se cargue de responsabilidad. Esto quiere decir que, el pequeño productor elabore productos especiales, únicos y muy cuidados, que los consumidores sepan distinguir estos productos, que les den el valor que tienen y se den cuenta de cómo este gesto beneficia al territorio.
Por otro lado sería muy conveniente mucho más soporte institucional para apoyar la creación de nuevos proyectos agrícolas y ganaderos familiares, y que se plante más viña, un regalo del cielo en este país, de clima mediterráneo, donde los incendios amenazan constantemente y la viña es un gran aliado en su lucha.
Pero gracias a las nuevas herramientas online, las redes sociales, después de décadas de desprestigio y penurias, vuelve el momento de la reivindicación de los agricultores.

Local de Josep Grau en el centro de Barcelona, donde muestra sus vinos y organiza todo tipo de actos relacionados

Ha sido un verdadero lujo poder compartir esta conversación con Josep, al cual agradecemos sobremanera su atención y su buena predisposición a contestar todas nuestras preguntas. Un ejemplo de pasión, de sueños hechos realidad, de buen hacer y de profesionalidad. Sin duda, en WineisVino tenemos claro hacia dónde deben ir los viticultores de este país, a elaborar sus vinos siguiendo la línea que marca la bodega Josep Grau Viticultor, un ejemplo a seguir por muchos.
Muchísimas Gracias

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