El Mejor vino del mundo 2014 es de aquí

Hablamos con Olivia y David de la Bodega Marco Abella

Olivia y David en sus viñas

España está llena de pequeñas zonas vinícolas con grandes productores. El Priorat es una buena muestra de ello, una comarca pequeña, montañosa y con bodegas pequeñas, que elaboran vinos inmensos. Podríamos enumerar todas y cada una de estas bodegas, y en cada caso estaríamos hablando de grandes vinos, pero hay una que destaca especialmente, la bodega Marco Abella, una bodega pequeña, situada en Porrera (Priorat-Tarragona), con 30 Ha de viña propias y de cultivo ecológico.
La producción de esta bodega se limita a un vino blanco el Òlbia, y 4 tintos, el Roca roja, el Loidana, el Mas Mallola y el buque insignia de esta magnífica bodega, el Clos Abella, un tinto que goza de distintos galardones, entre otros el de MEJOR VINO DEL MUNDO, el Clos Abella 2009, según la revista especializada Wine in China. Además, el Clos Abella 2010, ha sido elegido mejor vino de España por la revista Wine enthusiast.


La fórmula de este éxito no es otra que el trabajo, la dedicación, la ilusión y el “savoir faire” de los propietarios de esta bodega, Olivia Bayés y David Marco, una abogada y un ingeniero en telecomunicaciones, que lo dejaron todo para dedicarse a algo que les apasionaba, y les esta saliendo muy bien. Hablamos con ellos:

¿Por qué elegís Porrera para empezar este proyecto?
La familia de David es originaria de Porrera, de hecho, en el primer censo europeo hecho en 1497, la familia Marco ya consta en el municipio. Con la llegada de la Filoxera, la familia, como tantas otras, emigró a la ciudad, Barcelona en este caso, manteniendo alguna parcela de viña, el producto de la cual vendían a la cooperativa del pueblo.
El Nombre de la bodega lo elegimos en honor al abuelo de David, Ramon Marco Abella, el último Marco que nació y vivió en Porrera, antes de marchar a Barcelona.

Viñas de Marco Abella en Porrera

¿Qué os motivó a dejarlo todo y empezar una aventura tan incierta?
Desengañados con nuestros trabajos, abogada en una mutua de accidentes de trabajo y gerente en una gran imprenta, deseábamos recuperar el control de nuestras vidas. Por este motivo volvimos al pueblo, a Porrera, con la idea inicial de recuperar las viñas viejas, plantar las parcelas de la familia y otras compradas a amigos y vecinos, y vender la uva. Pero durante los 4 años que duró este proceso, nos fuimos enamorando aún más del mundo del vino, hasta que no pudimos renunciar a la idea de probarlo, alquilamos un espacio en una bodega y vinificamos las primeras 4000 botellas del que sería nuestro vino insignia, el Clos Abella. Gustó tanto, que decidimos seguir adelante con este nuevo proyecto y, al año siguiente en 2005, construimos nuestra propia bodega.

¿Con qué conocimientos de viticultura contabais?
En un principio ninguno, no habíamos estudiado nada relacionado con todo esto, sólo contábamos con la pasión por el vino y lo que lo rodea. Poco a poco, después de años de cata tras cata y mucha lectura fuimos aprendiendo. Somos autodidactas, con una muy buena base educativa que nos dieron nuestros padres.

¿Qué o quién ha sido determinante en esta conversión?
No ha habido un solo factor, más bien fue un cúmulo de factores que nos empujaron a tomar esta determinación, nuestra juventud, nuestras experiencias laborales previas, nuestras ganas de crear, la buena coyuntura económica de la época (hablamos del 2005, en plena expansión), la pasión de ambos por el vino y, especialmente, la viña, la posibilidad de volver a las raíces de la familia y la ayuda incondicional de nuestros padres, que dicho sea de paso, no lo veían para nada claro… ¡Y estamos muy contentos con el resultado!

¿Nos os daba miedo la inversión económica que significaba una nueva bodega?
Siempre decimos que fuimos un poco inconscientes en este aspecto, éramos jóvenes, no teníamos hijos ni responsabilidades y teníamos muchas ganas de hacer un cambio y era el momento, pero no éramos conscientes de la lentitud de un proyecto como este, ni de la gran inversión, además de la inicial, que requiere un proyecto como este, si se quiere hacer bien…

¿Cuantas hectáreas trabajáis?
En este momento tenemos 30 Ha, todas en Porrera. Creemos que es de gran importancia contar con viñedo propio y además tener todas las viñas en Porrera, cerca de la bodega y en esta zona.
Que las viñas sean de propiedad permite trabajarla y hacerla crecer tal y como nosotros queremos. Y tenerlas en Porrera es importante porqué están situadas en la cima de 6 montes, en la zona más fresca del Priorat, donde las maduraciones son más lentas y equilibradas, y nos permite obtener vinos con acidez y frescor, vinos complejos, elegantes y con mucha fruta, que es lo que queremos.

¿A cuánta gente empleáis?
Como en todas las bodegas, depende de la temporada, pero fijos somos 12 personas.

Vuestras viñas las trabajáis con métodos de agricultura biodinámica. ¿Las trabajáis todas biodinámicamente?
NO, la biodinámica es una ciencia complicada y, para que todo salga bien, tienes que estar muy pendiente, por lo que sólo podemos utilizar este sistema en los viñedos al lado de la bodega, de los que podemos hacer un mejor seguimiento.
Nosotros siempre decimos que hacemos una biodinámica práctica, puesto que lo hacemos por convicción y por el interés de la viña.

¿Por qué habéis elegido la Biodinámica?
El vino es 100% uva, por lo que esta debe estar en excelentes condiciones cuando vendimiamos. En la bodega sólo entra uva que ha sido previamente seleccionada en la viña, y volvemos a seleccionarla en la bodega, antes de la fermentación. Al igual que en una cocina, para hacer un buen plato, necesitamos partir de buena materia prima, y para esto, el mejor método que conocemos, es la agricultura ecológica y la Biodinámica

Los tres vinos tintos que elaboráis, los hacéis básicamente con Garnacha y Samsó (Cariñena), y algo de Cabernet y Syrah. ¿Por qué habéis elegido las variedades ”autóctonas”, en lugar de otras variedades más productivas, fáciles de trabajar y ya adaptadas al terreno?
La Garnacha y la Cariñena son las variedades del Priorat porque son las que mejor se han adaptado y, por lo tanto, las que menos problemas dan a la hora de trabajarlas. Garnacha y Cariñena son las variedades que mejor se han adaptado al clima y al suelo de esta zona después de más de cien años.
Por otro lado, al ser estas variedades las mejor adaptadas al territorio, trabajar con ellas nos permite conseguir vinos con más personalidad, vinos más auténticos, que reflejan el carácter de la zona de Porrera y, especialmente, el de Marco Abella.

Garnacha de Marco Abella

Los vinos de Marco Abella sólo envejecen en botas de roble francés. ¿Por qué no el roble americano, el castaño o la acacia?
Cada madera aporta características distintas a los vinos, y creemos que el roble francés es la madera más adecuada para nuestros vinos y el carácter que les queremos dar. Nuestros vinos son elegantes y delicados, y otras maderas aportarían taninos más rugosos y no permitirían que el vino expresase bien la personalidad del Priorat, de Porrera, de Marco Abella. Por todo esto creemos que vale la pena invertir en estas botas, más caras, pero con mejores resultados para nosotros.

La revista Wine of China eligió vuestro buque insignia, el Clos Abella 2009, mejor vino del mundo 2014. Entendemos que en China este galardón os ha empujado fuerte hacia arriba. ¿Y en el resto del mundo ha tenido repercusión?
Si, si, para nosotros, este galardón marcó un importante punto de inflexión en lo que a notoriedad de marca se refiere.
El Jurado del premio estaba formado por 6 especialistas en el mundo del vino chinos y por 6 Master of Wine de todo el mundo (los “catedráticos” del mundo del vino), gente con una opinión que genera tendencia. En el Reino Unido, por ejemplo, salimos en el periódico The Guardian, y en España, la difusión de la noticia, nos ayudó a llegar mucho más al consumidor final, que quizá era el que menos nos conocía hasta entonces.

¿Cómo os cambia la manera de funcionar cuando te dicen que tu vino es el mejor del mundo?
Que te digan una cosa así hace muchísima ilusión, pero no cambia la manera de trabajar en nada. Nosotros seguimos siendo los mismos, trabajando y pensando de la misma manera. Aunque quizás sí que te aporta un sentimiento de responsabilidad hacia los demás, para trabajar más y mejor y, obviamente, seguir en la misma línea del trabajo bien hecho. Por encima de todo, queremos mantenernos fieles a la filosofía y la manera de pensar que nos ha hecho llegar hasta aquí.

China es una cultura completamente distinta a la europea, ¿Cómo es el consumidor chino de vino? ¿Qué os pide ese mercado?
Los Chinos que beben vinos de la gama de precios donde nosotros nos movemos, representan un porcentaje muy pequeño de la población. Estos consumidores son gente que generalmente empiezan a consumir este tipo de vinos por esnobismo, por status social, pero con mucho interés por aprender y lo hacen muy rápido, adquiriendo muy buen nivel de cata y a beber con moderación. Primero empezaron a consumir vinos franceses, pero a medida que han ido aprendiendo, dejan el esnobismo y las marcas de lado y es donde los vinos españoles compiten de tú a tú con los franceses, italianos, etc, y donde ganamos terreno.

¿Cuáles son las principales diferencias con el consumidor español?
La principal diferencia es cultural. En España, especialmente los que nacimos en el siglo XX, siempre hemos visto una botella de vino o un porrón en la mesa a la hora de comer, es parte de la cultura mediterránea y para nosotros es normal, lo tenemos interiorizado, mientras que la cultura china es la cultura del té.
Aunque la manera de probar un producto y el otro se asemejan en tanto que la parte olfativa es esencial, así como la procedencia de la planta que condiciona su fruto.
En china aún falta mucho para poder decir que el vino forma parte de su cultura, pero llegará ese momento, del mismo modo que llegó a los E.E.U.U., actual primer consumidor mundial de vino.

Finalmente, ¿hacia dónde creéis que se dirige este mundo?
El mundo del vino crece en calidad, cada vez se elaboran mejores vinos, vinos más complejos, elegantes, personales y con personalidad, vinos para una sociedad que cada vez valora más un producto de calidad y saludable, para un consumo moderado y de ocio, donde lo importante es disfrutar del producto. Ahora mismo, el consumidor de vino quiere una experiencia en cada botella que descorcha, quiere gozar de una pequeña obra de arte, que debe ser valorada como tal. Al final, dentro de cada copa hay la esencia de nuestra tierra y nuestra cultura.

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