Murviedro Cepas Viejas Monastrell

Un vinazo que vale mucho más de lo que cuesta y apto para todos los paladares


Hemos probado el Murviedro Cepas Viejas Monastrell, un vino tinto 100% Monastrell, una de las reinas del Levante Sur, un tinto que se ha tirado 12 meses en barricas de roble francés y otros tantos en la botella. Y además lo han hecho solo con uvas Monastrell de cepas que tienen más años que la mayoría de los que probaremos este vino.

Cuando descorchas la botella hay que darle un poco de aire y de tiempo, con la calma llenar la copa (solo un poco, sin pasarse que hay que degustarlo…) y dejar que respire un poco, que lleva tiempo prisionero de cristal y corcho.
En cuanto ha cogido aire, empieza a soltar aromas que con solo meter la nariz en la copa deleitan al más pintado, olores de fruta roja madura, vainilla, especias, tostados, una mezcla espectacular que da unas ganas locas de probarlo. Y a la que le pegas el primer sorbo, “Alucina vecina”, un tintazo para flipar, entrada suave, con una acidez que te hace salivar, cuerpo que llena la boca, taninos suaves que no te pegan la lengua al paladar, sabroso y un final aún mejor, lleno de matices, olores, aromas, fruta madura, vainilla, cacao, tostados, una sensación que solo da una opción, llenar la copa otra vez y así hasta vaciar la botella.
En resumen, un vinazo espectacular a un precio muy por debajo de lo que nos ofrece, un vino para tener muy presente, acordarse de él y disfrutar de una de las variedades más auténticas, más mediterráneas, más nuestras y menos conocidas.
Además es un vino amable con el que lo bebe, pasa por la boca de manera suave, aterciopelada, con un punto dulzón y es un espectáculo sensorial apto para todos los paladares, uno de esos vinos que gusta incluso al típico que dice que no le gustan los tintos
Salud.

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